martes, 15 de abril de 2008

Al principio de todo



Si Ulmo es el señor de las aguas, en Almadia ha de encontrar sus delicias. La blanca arena de las playas se mimetiza con la espuma de las orillas y contrasta con el verde del mar. El azul del cielo se impone en el conjunto y, sin embargo, salen ganando el agua, las olas, la brisa... Todo llama al horizonte y allí, perdida más allá de todas las distancias, se entrevé Valinor.
Al atardecer el contraste es inmenso: bajo un cielo rojo la silueta de la isla divide el mundo en dos partes iguales, necesarias. Desde Valinor, Almadia se ha de ver así, en la lejanía.


Hubo un tiempo en que estos espacios estaban ocupados por el mar. Pero quisieron los Valar regalar esta isla; o mejor, darla en uso a los hombres fieles en la Guerra contra Melkor. Desde allí, los Númenóreanos tienen un lugar en la historia.


Surge Númenór con todos sus encantos; y sus habitantes, ajenos a la guerra pero no exentos de debilidades -las propias de los hombres por excelsos que sean- la viven miles de años en paz.


¿Sabremos mantener esa paz? ¿Cuál es el precio?

martes, 8 de abril de 2008

Invitación a Manuel

Me has dicho que te parece interesante conocer la realidad a través de la ficción. Te invito a visitar Almadia ya que a pesar del constante ir y venir de las olas, Tolkien tuvo en estas playas un sueño y es necesario revivirlo ya que su "ficción" es más que eso. ¿Te imaginas cada puerto de este mundo como nuevos Almadia en el que elfos y hombres, hombres y elfos convivan en esa paz que sólo puede dar el buen espíritu humano?