No es un mes más. En Númènor cada día es un momento, casi cada hora. Estoy entre los acantilados y el mar. Momento porque cada día, cada hora se vive intensamente para adentro. Aparentemente no hay nada que urja, pero en el alma hay exigencias de belleza que conminan a guardar silencio y contemplar. Diciembre evoca un futuro promisorio; no sólo el del año que viene sino el de las edades del mundo: Arda restaurada, los pueblos libres de la tierra unidos para una última batalla, el anillo único destruído... La eucatástrofe perfecta. Feliz Navidad!
miércoles, 24 de diciembre de 2014
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