viernes, 2 de febrero de 2024

Cuando el río está revuelto...

Algunos han dicho siempre que...piedras lleva. Sin embargo no parece ser la única apreciación ante un río efectivamente revuelto: también ¡ganancia de pescadores! Un río revuelto es el alboroto que se ha armado entre El Señor de los anillos, versión cinematográfica inigualable; y Los anillos de poder, serie aún en desarrollo y ya conflictiva. El Maestro J.R.R.Tolkien tal vez (y sin tal vez) se abría desconcertado ante tanta publicidad y, al mismo tiempo, habría quitado importancia mediática a toda la situación. El mundo creado en su gran literatura, por mucho que se reinterprete o busque adpataciones nuevas es ya suficientemente consistente como para establecer canon.






Cada personaje, cada lugar geográfico, cada situación "histórica" queda de tal modo grabada en la imaginación del lector (y la ayuda de las películas ha sido definitiva), que nadie que se haya convertido en admirador al menos (y todavía más si es un auténtico fan) a leer la saga, que de ningún  modo las posibles alteraciones a "su original" pueden hacerle mella. Si acaso, contribuirán al apegamiento en grado superlativo a esos personajes, lugares, circunstancias, que ha conocido en directo.

La lectura personal consigue esa aura de bienaventuranza que obtiene la buena literatura.  Ha pasado siempre  con los clásicos; y este no lo es en menor medida que muchos de los conocemos como tales.

Ocurre con Frodo y Galadriel que, en las fotografías que acompañan esta entrada, son obra de la IA


jueves, 17 de marzo de 2022

La amistad entre Dios y Tolkien

 

“En el principio”. No es posible mayor descripción. No había nada que no fuera “vacuo y vacío”, así en la tradición judeo cristiana como en la tradición tolkieniana.  Eru convocó a los primeros nacidos, ya que su voluntad era servirse de ellos para alumbrar la realidad que nos atañe: Arda. Y los Ainur construyeron la música y con la misma, Eru dijo “Hágase”, y todo fue hecho. El Paraíso acababa de ser presentado a los ojos admirados de los ángeles. Algunos de ellos, quizá por la envidia que les produjo considerar el amor de Eru por los hijos que habrían de llegar, estorbaron la felicidad y belleza del Paraíso, e introdujeron la fealdad. Melkor, disfrazado de serpiente, se encargó desde ese principio en inocular la realidad de malicia y sospecha, consiguiendo en los eldar -antes, en los elfos- un sentimiento de rebeldía incompatible con la felicidad verdadera.

La historia que sigue es maravillosa. Responde al amor de Eru y a la libertad concedida a los hombres en los innumerables siglos que sucedieron desde el inicio. Claro que narrarlo supuso un esfuerzo heroico. Centenares de páginas y pruebas hasta alcanzar el modo y la forma convenientes.  


La Biblia y el imaginario de Tolkien, desarrollado en las múltiples páginas de sus obras (acabadas o inconclusas), no son proyectos de la misma naturaleza: el primero es divino, confiando a unos hombres que debían trasmitirlo; el segundo, obra de amor al relato, a la lengua y al hombre, realizado por un creador humano que contó con su hijo como continuador. Sin embargo, el resultado es semejante, como semejante es la inspiración que fecundó el relato tolkieniano. De ahí que atraiga fuertemente e inspire a otros creadores. La motivación, no obstante, no podemos decir que fuera siquiera similar.

Al donarse mediante la Escritura, Dios quiso darse a sí mismo, de tal manera que el envío de su Palabra fue la culminación de la tarea iniciada en los albores de la existencia histórica. Sin pretender realizar siquiera una comparación válida, es posible sin embargo ponerlas en referencia: la creación lingüística llevada a cabo por Tolkien está motivada por intereses trascendentes: mostrar a la humanidad que es posible el Bien; que este se realiza con la necesaria intervención humana; que el sentido de trascendencia es ínsito a la naturaleza de las cosas, especialmente a la acción humana; que valores como la amistad, la fraternidad, la solidaridad, la vida, la familia no son ficciones sociales sino componentes necesarios de la realidad, si se quiere comprenderla convenientemente.  Que aún no todo está completo, y que conviene involucrarse en la gran causa humana y divina de la Historia.








La misma Literatura, la música, la danza, la orfebrería, la pintura, la actuación teatral, el drama, diversas artesanías; y la interpretación filosófica, teológica, cultural, se han beneficiado con el conjunto de la creación de Tolkien. Y esto apenas empieza. Como el mundo, el imaginario de Tolkien se desarrolla a lo largo del tiempo, provocando magníficos frutos artísticos y culturales, el primero de los cuales deberá ser la excelencia humana.









El pretencioso título de estas líneas quiere hacer notar, no desde una perspectiva biográfica -mucho habrá que decir al respecto- sino interpretativa, la relación entre el Autor de la realidad y este hombre, excelente cocreador, eximio colaborador de Dios en cuanto a la conformación del sentido de todo lo creado.

Fantaseando, hasta podríamos imaginar una amigable charla entre el Creador y Tolkien, en la que este le contara que “en el principio todo estaba vacuo y vacío; Ilúvatar vino a llenar los espacios y dijo Ea, y todo fue hecho”. La complacida mirada de Dios lo diría todo.

 


viernes, 11 de marzo de 2022

¿Fin de pandemia?

 No tengo claro si realmente hemos vivido o estamos viviendo una. Sin embargo, a estas alturas creo que estamos de acuerdo en que la vida debe seguir. Si nos atenemos, además, al criterio con el que nos enseñó el maestro Tolkien a tomarnos los acontecimientos de la historia personal, conviene que cerremos el capítulo e iniciemos otro. Por eso me acerco otra vez a Almadia, con unas ideas que me sirvieron mucho y espero les sirvan también al lector. Se trata de lo que puede decirse acerca de la antropología subyacente en El Señor de los Anillos, y en general en toda la creación tolkieniana.

Un resumen puede ser el siguiente: en todos los relatos

 no se formulan razones evasivas para enfrentar la realidad (realismo);

cada uno está siempre frente a sus responsabilidades personales que debe asumir (libertad);

se reconoce las jerarquías y su importancia en el acontecer de la comunidad humana (comunitarismo);

se reconoce un plano trascendente a la temporalidad, que se respeta en su contenido específico personal (religiosidad);

se pone en evidencia un plano “misterioso” de la realidad, que escapa no sólo al entendimiento humano sino a su capacidad operativa (providencia);

deja claro el hecho de que cada uno tenga lo que es justo de acuerdo a su naturaleza y su respuesta personal (justicia);

realza la importancia de lo ordinario (sencillez);

hace notar la existencia de “raíces” en la historia personal, señal de humanidad (tradición);

muestra la centralidad de la conciencia personal como eje vertebrador de los contenidos morales de la conducta humana (responsabilidad); 

otorga racionalidad al problema del mal, señalando su existencia sempiterna; así como la supremacía del bien frente a ese mal, ya que este existe eternamente (planos de la realidad);

promueve la solidaridad, la sociabilidad, como forma humana de conseguir la perfección de la naturaleza; y acusa la autarquía, la insociabilidad y el individualismo como peligros graves;



describe la condición humana graficándola según órdenes de ser:

 - se es hombre      (se le ha dado el cuidado de los demás)

- se es hobbit        (se le ha dado las habilidades esenciales para la pacífica vida en Arda)

- se es elfo            (se le ha dado la posibilidad de trascender esas habilidades naturales)

- se es enano          (se le ha dado las raíces de la tierra)

- se es Valar           (se le ha dado el destino de Arda)

- no se es ainur     (o maiar) pues estos están más allá de Arda

- no se es orco      pues constituyen la perversión de lo humano

- no se es ent        pues constituyen la pura naturaleza (en sentido ecologista)

Se trata de un buen comienzo, a mi parecer.


lunes, 6 de enero de 2020

Acabamos de celebrar un aniversario más del nacimiento del maestro Tolkien. Aun cuando el tiempo es una categoría filosófica inestimable en la práctica ya que tienen más relevancia los sucesos de la historia personal, no cabe duda que hay un elemento con el que,  necesariamente hemos de contar  y que no es otra cosa que la sucesión de eventos que llamamos tiempo. Según este hemos visto desfilar un sinnúmero de acontecimientos alrededor de los sucesos de la Tierra Media: los propios y los incoados por estos en el mundo real. La música compuesta, los libros escritos, las horas transcurridas en la lectura apasionada de cada libro...y la vida vivida en la imaginación de personajes y sucesos de las diversas Edades.
Y es que los relatos nos transforman. Empezamos a partir de estos vidas distintas, diversas y complementarias a la medida de nuestra aportación personal. No para todos Aragorn es el mismo, ni Grond tiene el mismo aspecto terrorífico, ni Radagast significa más o manos en la historia general. El ritmo de las Edades es también distinto para cada uno; y Aldarion y Erendis dejan marcas diversas en el ánimo de cada uno.
Pensando en Almaida de Numenor, siento que sucede otro tanto. Algunos la conocen; otros la ignoran; muchos la desconocen o simplemente la evaden. Pero Almaida pude llegar a ser para cada uno aquel lugar en el que estamos ubicados establemente y al mismo, añoramos porque nos sentimos extrañados de patria tan peculiar: Almaida, el puerto seguro; el inicio de cada aventura; el punto que mira al futuro; el lugar de la serenidad y la nostalgia, de benévolo sol y olas arulladoras.

lunes, 25 de febrero de 2019

Tiempos buenos






Almaida, puerto de Núménor, debe ser poblada. Todos, niños, jóvenes, adultos, ancianos; hombres  y  mujeres; todos los que tengan un corazón grande y deseos de cambiar el mundo a la medida de Núménor: sentíos convocados. Aún es tiempo de salvar la isla. El Mal, de mil formas solapado, ha invadido las ciudades importantes: hasta el Meneltarma sufre las insidias de Melkor.

Almaida, puerto de Forrestar, que mira al Oeste, siempre pronta a recibir las buenas nuevas del otro lado el oceano: donde hay elfos que pueblan las tierras impercederas y cantos que curan el corazón herido con la nostalgia del mar.

Venid a Almaida, gente generosa; y ya sea que estéis de paso; o que deseéis poner vuestra morada virtual en este lugar de encantamiento, seréis bien recibidos, con ciertas condiciones.

En Almaida no debiera haber quien desee mandar; ni quien se proponga sacar provecho de los demás; ni quien desee olvidarse de buscar la verdad o adherirse a lo bello.






Almaida requiere hombres libres y capaces de amar; empeñados en cultivar sus raíces y cosechar sus frutos a su tiempo. Hombres que oteen horizontes más allá de todos los confines; y escuchen la voz de las gaviotas que hablan en idiomas indescriptibles.

Venid sin más aprestos que el anhelo de grandeza. Venid ponto. Y cuando lleguéis haced sonar la campana de vuestros saludos. Por largo tiempo os hemos ya esperado, quienes hemos llegado primero, animados por la brisa del mar y el imponente silencio de las costas.

Terminaréis amando Almaida como nunca pensasteis amar un lugar. Y en reciprocidad Almaida os dará esa felicidad que estáis anhelando en el fondo del corazón.






martes, 4 de abril de 2017

Palabras de esperanza


Palabras de esperanza, si; de consuelo. Y también de añoranza.

jueves, 30 de junio de 2016

Almaida, un año después (¿o un día?)


La he "tomado prestada" porque es impresionante. Existe en Almaida una 
hechicera que adivina el futuro y muchas veces acierta. Lo sabemos porque cuando acampan los elfos venidos de la Tierra Media y nos cuentan de lo que fue, suelen coincidir en los relatos. Mírenlos: allí están Gandalf y Frodo, tal como  los percibió la maga y relataron los elfos.
Cuando vengan ustedes a Almaida, les aconsejo traer consigo una pregunta, una inquietud, de esas que entienden que nadie podrá resolver fácilmente. Se sorprenderán al comprobar que en Almaida la dicha es casi perfecta porque, con excepción de la añoranza, todo se puede saber o suponer. Es hermoso conocerlo todo y al mismo tiempo saber que no se sabe aún nada.
Al fin y al cabo, Almaida está en Núménor.