En el principio (el Silmarillion), el Todopoderoso inicia su obra creadora valiéndose de la música de los Ainur, los primeros creados. Sin embargo, aún no finaliza la subcreación de estos Poderes cuando ya se establece la Discordia. En el corazón de uno y en el de sus secuaces no caben soberanía y libre acogida. Podrían haber callado y haber imitado; sin embargo, su soberbia les impulsa a disentir. Por dos veces el Todopoderoso les devuelve la confianza y dos veces, tres, la utilizan para mostrar su disconformidad y rebeldía. Con gran pesar, el Todopoderoso, el Señor de las Alianzas, da por concluida la subcreación e invita a todos al gran espectáculo del comienzo de la Historia.
La primera Alianza está por pactarse entre el Todopoderoso y los Poderes creados por El, que lo ayudaron a concretar su obra. Podría ser cierta Alianza con la Naturaleza, en la que el Señor Oscuro tendrá también parte, aunque negativa. Pero su participación será inevitablemente involuntaria: a pesar de su rebelde intención, todo lo que haga contribuirá a la perfección del orden natural.
Llegan los Primeros nacidos -los Elfos-, y son ahora los Poderes los que propiciarán una ulterior Alianza. También esta “fracasará” al no conseguir la unánime aceptación de todos los pueblos de los elfos. Muchos de estos volverán a su primitiva condición en Arda y se encontrarán entonces con que el Señor Oscuro los perseguirá no ya para establecer una Alianza propicia sino para sojuzgarlos con diversos engaños. Muchos sucumben; bastantes son fieles a una cierta lealtad informe pues no tiene por objeto la amistad con los Poderes sino su propia tranquilidad.
Es con la llegada de los Hombres, a quienes el Todopoderoso hizo esperar, cuando se establece la Alianza prototípica. A partir de entonces, Naturaleza, Poderes, Elfos y hasta el Señor Oscuro deberán someter sus pretensiones a la confirmación de la Alianza entre el Todopoderoso y los hombres libres.
Muchos sucesos se han agolpado en el transcurso de las Edades y, cuando la Alianza debe ser consolidada se manifiesta el Anillo Único (instrumento de poder devastador y maligno) cuya destrucción hará posible el retorno del Rey
El viaje de la Compañía (siete elegidos que representan a todos los pueblos libres de la Tierra Media) ocupa a partir de ese momento el centro de la atención, como la Historia universal en el marco de la Historia de la salvación o de la Alianza. Los integrantes de la Compañía del Anillo irán cumpliendo uno a uno su papel en esta historia; y serán Medianos (Frodo y Sam) no elfos ni hombres descendientes de Reyes, los que decidirán la suerte de los hombres libres y la realización de la Alianza.






