viernes, 27 de septiembre de 2013

“La Caída de Arturo”, inédito J.R.R. Tolkien


Un nuevo libro de J.R.R. Tolkien editado por su hijo Christopher Tolkien acaba de llegar a las librerías. Se trata de La Caída de Arturo (Minotauro, 2013), título con el que se ha publicado el extenso poema del mismo título que escribió el autor británico, y que cuenta la historia del Rey Arturo y los caballeros de la Mesa Redonda. En la citada edición, al poema en sí se suma el valor añadido de incluir tres ensayos que exploran el mundo literario del rey Arturo, indagan en el significado del poema y detallan los fascinantes puntos en común que existen entre La Caída de Arturo y El Silmarillion. El poema fue escrito unos años antes de El Hobbit y a pesar de que se conocía su existencia, su publicación supone toda una sorpresa editorial. Es más, los editores reconocen que nunca pensaron que este poema viera la luz algún día. Pero, aquí está.

La Caída de Arturo, única incursión de Tolkien en las leyendas del rey Arturo, puede ser considerado su mayor logro en el uso del metro aligerado en inglés antiguo. Una obra en la que consiguió comunicar la sensación de inevitabilidad y de gravedad de los acontecimientos: de la expedición de Arturo a las lejanas tierras paganas, de la huida de la reina Ginebra de Camelot, de la gran batalla naval al regreso de Arturo a Bretaña; en el retrato del traidor Mordred, en las atormentadas dudas de Lancelot en su castillo de Francia. La obra se centra sobre todo en los últimos días del reinado del fundador de la Mesa Redonda.

Junto al texto del poema, sin embargo, se hallaron muchas páginas manuscritas, gran cantidad de borradores y diversos experimentos en verso en los que se revela la extraña evolución de la estructura del poema, junto con sinopsis en prosa, así como notas muy interesantes. En estas últimas, se pueden discernir claramente las asociaciones de la conclusión de Arturo con El Silmarillion, y el amargo final del amor de Lancelot y Ginebra, que nunca llegó a escribir.

Desgraciadamente, La Caída de Arturo fue uno de los extensos poemas narrativos que Tolkien abandonó durante aquel período. En este caso, resulta evidente que lo comenzó a principios de la década de 1930, y a su juicio estaba lo suficientemente desarrollado como para enviarlo a un amigo muy perspicaz que lo leyó con gran entusiasmo a finales de 1934, y le invitó a terminarlo. Pero fue en vano. Lo abandonó en una fecha desconocida, aunque existen ciertas evidencias de que pudo ser en 1937, el año de publicación de El Hobbit y de los primeros albores de El señor de los Anillos. Años después, en una carta de 1955, decía que esperaba terminar un largo poema sobre La caída de Arturo; pero aquel día nunca llegó.

La noche llegó lenta. La luna desnuda
súbita se deslizó desde su envoltura de nubes,
rasgada por la tormenta; serena nadó
en un lago de estrellas. Cabalgando veloces
los jinetes se apresuraron. Los cascos batían la tierra,
lanzas de punta de acero con aguijón de plata.
La caída de Arturo, J.R.R. Tolkien

jueves, 29 de agosto de 2013

Desde Rivendel

No es fácil a Gandalf abandonar tareas, amigos e incluso lugares desde los que parte tantas veces porque "otros asuntos" lo requieren. Lo hemos visto muchas veces. Otras tantas ha vuelto cuando más se le esperaba para dar solución a muchos apuros a veces graves.
Gandalf no es solo un Istari poderoso; es también un amigo entrañable; un sabio humilde; un aventurero de aventuras inefables.
Nos gustaría ser como Gandalf. Pero aceptamos que desde nuestra condición apenas si cabe el deseo. Mientras tanto, cada uno hace lo que puede para emularlo.
Me he venido a Rivendel porque otros asuntos me requerían. Hasta aquí hay cierta analogía. Pero ni soy uno de los Istari, ni soy sabio ni posiblemente aventurero. Pero eso sí: procuro ser amigo y estar pendiente -desde Rivendel o desde Moria- de quien solicite de mí una ayuda, un consejo, una advertencia.
Rivendel no es un refugio al que se huye: es un lugar desde el  que se espera. Se espera  a los demás, a los amigos, a los conocidos y también a los ahora desconocidos, que podrán acercarse a este oasis de sabiduría y de paz cuando lo deseen.



jueves, 2 de mayo de 2013

Tolkien y su visión antropológica de la existencia (y IV)

Epico el film, pero más épica todavía la entera narración de El retorno del Rey. Allí se resuelven los destinos. Empieza la historia. Comenzamos a tener, uno a uno, protagonismo real. Tal vez fue eso lo que buscó Tolkien: que nos atreviésemos a continuar el heroísmo de lo cotidiano. Varios finales, sí; pero cada uno resuelve el suyo. De vuelta a casa, a recomenzar; despedidas dramáticas pero que auguran esperanzas por cumplirse; horizontes ignotos aunque iluminadores... Grande como la vida; inmenso como la esperanza.

Espero que después de leer y releer las aventuras de la Tierra Media seamos capaces de encontrarnos por esos caminos, llenos de deseos de futuro.