Epico el film, pero más épica todavía la entera narración de El retorno del Rey. Allí se resuelven los destinos. Empieza la historia. Comenzamos a tener, uno a uno, protagonismo real. Tal vez fue eso lo que buscó Tolkien: que nos atreviésemos a continuar el heroísmo de lo cotidiano. Varios finales, sí; pero cada uno resuelve el suyo. De vuelta a casa, a recomenzar; despedidas dramáticas pero que auguran esperanzas por cumplirse; horizontes ignotos aunque iluminadores... Grande como la vida; inmenso como la esperanza.
Espero que después de leer y releer las aventuras de la Tierra Media seamos capaces de encontrarnos por esos caminos, llenos de deseos de futuro.

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