No es fácil a Gandalf abandonar tareas, amigos e incluso lugares desde los que parte tantas veces porque "otros asuntos" lo requieren. Lo hemos visto muchas veces. Otras tantas ha vuelto cuando más se le esperaba para dar solución a muchos apuros a veces graves.
Gandalf no es solo un Istari poderoso; es también un amigo entrañable; un sabio humilde; un aventurero de aventuras inefables.
Nos gustaría ser como Gandalf. Pero aceptamos que desde nuestra condición apenas si cabe el deseo. Mientras tanto, cada uno hace lo que puede para emularlo.
Me he venido a Rivendel porque otros asuntos me requerían. Hasta aquí hay cierta analogía. Pero ni soy uno de los Istari, ni soy sabio ni posiblemente aventurero. Pero eso sí: procuro ser amigo y estar pendiente -desde Rivendel o desde Moria- de quien solicite de mí una ayuda, un consejo, una advertencia.
Rivendel no es un refugio al que se huye: es un lugar desde el que se espera. Se espera a los demás, a los amigos, a los conocidos y también a los ahora desconocidos, que podrán acercarse a este oasis de sabiduría y de paz cuando lo deseen.
jueves, 29 de agosto de 2013
Suscribirse a:
Entradas (Atom)


