viernes, 11 de marzo de 2022

¿Fin de pandemia?

 No tengo claro si realmente hemos vivido o estamos viviendo una. Sin embargo, a estas alturas creo que estamos de acuerdo en que la vida debe seguir. Si nos atenemos, además, al criterio con el que nos enseñó el maestro Tolkien a tomarnos los acontecimientos de la historia personal, conviene que cerremos el capítulo e iniciemos otro. Por eso me acerco otra vez a Almadia, con unas ideas que me sirvieron mucho y espero les sirvan también al lector. Se trata de lo que puede decirse acerca de la antropología subyacente en El Señor de los Anillos, y en general en toda la creación tolkieniana.

Un resumen puede ser el siguiente: en todos los relatos

 no se formulan razones evasivas para enfrentar la realidad (realismo);

cada uno está siempre frente a sus responsabilidades personales que debe asumir (libertad);

se reconoce las jerarquías y su importancia en el acontecer de la comunidad humana (comunitarismo);

se reconoce un plano trascendente a la temporalidad, que se respeta en su contenido específico personal (religiosidad);

se pone en evidencia un plano “misterioso” de la realidad, que escapa no sólo al entendimiento humano sino a su capacidad operativa (providencia);

deja claro el hecho de que cada uno tenga lo que es justo de acuerdo a su naturaleza y su respuesta personal (justicia);

realza la importancia de lo ordinario (sencillez);

hace notar la existencia de “raíces” en la historia personal, señal de humanidad (tradición);

muestra la centralidad de la conciencia personal como eje vertebrador de los contenidos morales de la conducta humana (responsabilidad); 

otorga racionalidad al problema del mal, señalando su existencia sempiterna; así como la supremacía del bien frente a ese mal, ya que este existe eternamente (planos de la realidad);

promueve la solidaridad, la sociabilidad, como forma humana de conseguir la perfección de la naturaleza; y acusa la autarquía, la insociabilidad y el individualismo como peligros graves;



describe la condición humana graficándola según órdenes de ser:

 - se es hombre      (se le ha dado el cuidado de los demás)

- se es hobbit        (se le ha dado las habilidades esenciales para la pacífica vida en Arda)

- se es elfo            (se le ha dado la posibilidad de trascender esas habilidades naturales)

- se es enano          (se le ha dado las raíces de la tierra)

- se es Valar           (se le ha dado el destino de Arda)

- no se es ainur     (o maiar) pues estos están más allá de Arda

- no se es orco      pues constituyen la perversión de lo humano

- no se es ent        pues constituyen la pura naturaleza (en sentido ecologista)

Se trata de un buen comienzo, a mi parecer.


No hay comentarios: