No tengo claro si realmente hemos vivido o estamos viviendo una. Sin embargo, a estas alturas creo que estamos de acuerdo en que la vida debe seguir. Si nos atenemos, además, al criterio con el que nos enseñó el maestro Tolkien a tomarnos los acontecimientos de la historia personal, conviene que cerremos el capítulo e iniciemos otro. Por eso me acerco otra vez a Almadia, con unas ideas que me sirvieron mucho y espero les sirvan también al lector. Se trata de lo que puede decirse acerca de la antropología subyacente en El Señor de los Anillos, y en general en toda la creación tolkieniana.
Un resumen puede ser el siguiente: en todos los relatos
cada uno está siempre frente a sus responsabilidades personales que debe asumir (libertad);
se reconoce las jerarquías y su importancia en el acontecer de la comunidad humana (comunitarismo);
se reconoce un plano trascendente a la temporalidad, que se respeta en su contenido específico personal (religiosidad);
se pone en evidencia un plano “misterioso” de la realidad, que escapa no sólo al entendimiento humano sino a su capacidad operativa (providencia);
deja claro el hecho de que cada uno tenga lo que es justo de acuerdo a su naturaleza y su respuesta personal (justicia);
realza la importancia de lo ordinario (sencillez);
hace notar la existencia de “raíces” en la historia personal, señal de humanidad (tradición);
muestra la centralidad de la conciencia personal como eje vertebrador de los contenidos morales de la conducta humana (responsabilidad);
otorga racionalidad al problema del mal, señalando su existencia sempiterna; así como la supremacía del bien frente a ese mal, ya que este existe eternamente (planos de la realidad);
promueve la solidaridad, la sociabilidad, como forma humana de conseguir la perfección de la naturaleza; y acusa la autarquía, la insociabilidad y el individualismo como peligros graves;
describe la condición humana graficándola según órdenes de ser:
- se es hobbit (se le ha dado las habilidades esenciales para la pacífica vida en Arda)
- se es elfo (se le ha dado la posibilidad de trascender esas habilidades naturales)
- se es enano (se le ha dado las raíces de la tierra)
- se es Valar (se le ha dado el destino de Arda)
- no se es ainur (o maiar) pues estos están más allá de Arda
- no se es orco pues constituyen la perversión de lo humano
- no se es ent pues constituyen la pura naturaleza (en sentido ecologista)
Se trata de un buen comienzo, a mi parecer.
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