miércoles, 11 de junio de 2014

Otra vez en Almadia

He venido corriendo. Extraño este lugar. No sé si es la brisa, el oleaje, las gaviotas, el silencio, la blancura de la arena...o todo esto a la vez. Vengo no cuando huyo (no parece que hubiera de qué huir) sino cuando la nostalgia de Almadia aprisiona el tiempo. Vengo porque vengo, pero impelido por la necesidad de venir. Almadia me sorprende cada vez porque cada vez también me recuerda la alegría de los elfos, su sabiduría y su nostalgia. Los barcos que llegaron hasta aquí en otro tiempo trajeron a muchos de ellos buscando saber más de la Tierra Media, de Númenór en concreto. Recogieron perlas, escucharon caracolas, se envolvieron en vientos salinos, se bañaron de luz de sol, y cuando ya parecían colmados, volvieron la vista hacia el Oeste y decidieron regresar. Los llamaba Aerendil. ¡Cómo cuesta marcharse! Pero en la Tierra Media hay muchos parajes y cada uno tiene el suyo. Desandaré el camino; mejor, continuaré el que me toca, sabiendo, como Bilbo, que "el camino sigue y sigue". Al llegar a mi Comarca personal, empezaré a preparar el retorno.

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